Patricia es la mente creativa, la tatuadora y el corazón detrás de Studio Blissline. Se toma el tiempo para escuchar atentamente y plasmar las ideas de las clientas y los clientes en la piel de forma que el resultado encaje con ellas y ellos al cien por cien. Para ella, el estudio es un espacio seguro, acogedor, limpio y con buen ambiente, para que las personas puedan disfrutar de todo el proceso.
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